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Por Eduardo Eraso

Titular, Editor y Columnista de Diario del Mercado
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 | 24 Diciembre 2017 |

HIPOCRESIA

En la promoción del consumo de frutas y verduras


Se repite un fenómeno todo el año con las consideradas primicias, y es que llegan a los Mercados productos que no tienen los grados Brix suficientes para hacer agradables al paladar las frutas y hortalizas.

Esto genera una estafa al consumidor, que espera una satisfacción con su compra y al momento de consumir se decepciona. Y deja de consumir ese producto.

Por supuesto que no todos “estafan”, hay empresas muy responsables que esperan el momento apropiado para la cosecha y envío de sus productos al Mercado, pero son víctimas también de aquellos que, por aprovechar un momento propicio en el negocio, logran que los consumidores desconfíen luego de todos.

Muchos se preguntan porqué ha bajado el consumo de damascos o ciruelas, pero viendo en los Mercados lo que se ofrece la respuesta está a la vista.

Esta práctica se da en casi todos los productos, a lo largo del año.

Nadie pagaría por un auto 0km, al que le falten las ruedas, los asientos y algunos vidrios el precio de un auto nuevo. Cuando el consumidor compra una fruta u hortaliza “0km” está confiando en la cadena Frutihorticola, y la falta de sabor provoca su decepción, le falta algo para ser agradable, y deja de confiar en la cadena.

Después nos preguntamos porqué la gente consume menos frutas y hortalizas.

En el Valle de Rio Negro, SENASA estipula las fechas de cosecha de las diversas variedades, una práctica vinculada a los requerimientos del comercio exterior respecto de las características de cada variedad y los grados brix necesarios para mantener los mercados externos.

Pero esto no ocurre en el resto del país. Tampoco los Mercado se ocupan del tema, ni siquiera en el Mercado Central de Buenos Aires, con laboratorio y toda la parafernalia se ocupa de conocer o investigar si los alimentos que se comercializan están en condiciones satisfactorias desde el aspecto del sabor.

Quienes también se ocupan de hacer reflexionar sobre la cuestión son los dirigentes de la Federación del Citrus de Entre Ríos, pero cuentan sólo con la buena voluntad de los productores y empacadores, y la estafa la realizan los vivos de siempre.

Las entidades del sector privado no plantean estas cuestiones a la administración pública, y toda la actividad paga las consecuencias de los estafadores.

Sin duda alguna, esto sería controlable, no digo que sea fácil, pero es factible, las herramientas están a partir del DTV, pero convengamos que el poder fiscalizador de SENASA sigue siendo ineficiente.

Es por todo esto que afirmo la hipocresía de la actividad en la fase de dirigentes y de los diversos niveles del estado, que conocen el tema y hacen la vista gorda o lo desconocen y muestran su ignorancia con lujo de detalles.

Esta situación la provoca el productor, que decide en qué momento enviar los alimentos al Mercado, y una vez allí el operador debe lidiar con eso, tratando de vender para mantener a su remitente.

A su vez, el verdulero es el encargado de “enchufarle” esos alimentos al consumidor, y así se consuma la estafa.

Después nos preocupamos por reclamar un plan nacional de promoción del consumo, una verdadera hipocresía y falta de respeto de la que nadie se hace cargo.

En la presentación que hicieron los holandeses el mes pasado en el Mercado Central, mostraron en un video cómo realizan una prueba de grados Brix a los tomates, para saber si estaban aptos. Estamos muy lejos todavía de llegar a ese nivel, pero en los Países Bajos se consume el doble de frutas y verduras que en nuestro país.

Algunas de las criticadas grandes superficies en Argentina también tienen un protocolo para admitir frutas y hortalizas a los productores, mientras que en la cadena tradicional no se entiende todavía la importancia de esos controles.

¿Aprenderemos alguna vez?


GRADOS BRIX

Los grados Brix, determinan el porcentaje de sólidos solubles presentes en una disolución, en el caso de la industria alimentaria, nos indica la cantidad de sacarosa presente en la muestra a analizar. Así, una disolución 25 ºBx, contendrá 25 gramos de sacarosa por cada 100 gramos de disolución, es decir, 25 gramos de sacarosa y 75 gramos de disolvente.