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Por Eduardo Eraso

Titular, Editor y Columnista de Diario del Mercado
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 | 8 de Junio de 2020 |

Frutihorticultura argentina

Cuarentena, mientras tanto pasaron cosas

El pasado 19 de marzo me encontraba en Bahía Blanca, con la intención de bajar hasta Pedro Luro, ya que recién se había iniciado la temporada de cebollas y tenía algunas empresas para visitar, pero una noticia llegó, la prohibición de recibir pasajeros argentinos en los hoteles, lo cual me hizo tomar la decisión de volver a la ciudad de Rosario, de modo que la declaración de la cuarentena obligatoria me alcanzó cuando ya había llegado a casa.

A partir de ahí me vi obligado a mantenerme en cuarentena como tantos millones de argentinos, sin poder editar el Diario del Mercado, ya que no había forma de despacharlo a los Mercados del país, ni viajar por la imposibilidad de acceder al alojamiento.

Volvemos ahora, con una edición un poco más limitada, esperando que de a poco se vaya normalizando la situación y podamos volver a tener algo de la anterior normalidad y regularizar el trabajo.

Lo bueno de todo esto es que la actividad frutihortícola, como actividad esencial no se vio afectada y nuestra gente pudo trabajar, un privilegio que otros no tuvieron.

Es en los últimos días cuando se han presentado casos de infectados en diversos Mercados del conurbano que llevaron a las autoridades municipales a cerrar para desinfección de los establecimientos, caso Avellaneda, Escobar, Pilar, Lanas, entre otros. El Mercado Central con varios casos de Covid-19 funciona normalmente.


Clausurar un Mercado es de otro planeta es una estupidez.


También el Mercado de Resistencia, en Chaco se vio afectado por caso de Covid-19, una provincia con alto grado de contagios.

Mientras tanto pasaron cosas, algunas bastante llamativas y hasta preocupantes.

Por ejemplo, la designación por parte de Máximo Kirchner como presidente del Mercado Central de un personaje piquetero de profesión, de unos 40 años, que comandaba los verdurazos en Plaza de Mayo durante la gestión de Macri.

Este personaje se llama Marcos Levaggi, con nombre de guerra mapuche “Nahuel”, tal como se hace llamar. Cobra dos sueldos, por un total de 200.000 pesos, y cuenta con chofer. Fuente El Nacionalista

Lo llamativo es que ha impuesto con la complicidad de varias firmas un listado de precios sugeridos, tanto mayoristas como minoristas, algo inédito para nuestra actividad habituada a la oferta y la demanda. A quienes no se ajustaron a estas listas les clausuraron el puesto en el Mercado Central.

También sancionaron a verduleros por vender sobre los precios establecidos.

Las empresas colaboracionistas que se arrimaron desde un principio, y que figuran en el listado de precios que se publica, son: Don Ismael, La Calandria, Dabac, Caro SA, Calanfaba, Patagonia Sunrise, Tropical Argentina, Pontoriero, Ramos Gaspar, Adrián Alberto Migueles, Gino, Camaba y el acompañamiento de COMAFRU, la entidad gremial de los operadores del Mercado Central.

Pero no solo en el Central, en otros Mercados del conurbano se realizaron inspecciones, como en el Mercado Regional La Plata, donde también hubo clausuras. Inspectores municipales acompañados por la policía. Esto se trasladó a los principales Mercados del país.

Cambió el estilo de la vigilancia y el apriete al que nos tenía acostumbrado Guillermo Moreno, de patovicas llevar, la diferencia ahora es que el apriete es a nivel nacional, ya que antes el guille se interesaba en los Mercados del conurbano solamente a fin de justificar los número de la inflación. Ahora el control se ha ampliado a todo el país con los comisarios municipales.

Extraña forma de federalismo y autonomía las que estamos viendo, el riesgo es que se extienda a otras instituciones y sectores de la economía, el poder absoluto es muy tentador, sobre todo en épocas de encierro domiciliario y control de la circulación de personas y mercancías.

Todas estas situaciones nos llevan a reflexionar acerca de si la política tiene una idea de la real dimensión de nuestra actividad por un lado y por el otro, para qué o en qué quieren convertir al Mercado Central, que debería ser la vidriera nacional e internacional de nuestra producción.

También sobre el papel que juegan las entidades que se arrogan la representación gremial empresaria.

Es que hay una tendencia en el gobierno que apunta a la producción agroecológica, que llevaría a replantear todo el funcionamiento productivo.


Este muchacho Levaggi, alias “Nahuel”, viene con esa idea, y no es la única. En Primer Foro Agrario Nacional, realizado el 9 de mayo de 2019 expresó Nahuel Levaggi, de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) al cierre del acto: «basta de un modelo de producción de muerte, tenemos que avanzar con la agroecología, tenemos que avanzar con una reforma agraria integral y popular desde el territorio campesino».


En abril de 2015, en un intento de usurpación de tierras en una reserva de Rio Luján, decía alias “Nahuel”: "Ya habíamos estado dos veces en la zona, viendo esos terrenos junto a funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación". De esa forma, Nahuel Levaggi, referente de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) del Frente Popular Darío Santillán (FPDS) le confirmó a este medio una versión que circuló durante el intento de usurpación ocurrido el lunes en el barrio Lomas de Río Luján.

Hasta allí llegaron decenas de familias de la comunidad boliviana desde el Gran La Plata. Estaban claramente organizadas: arribaron en colectivos, con la compañía de camiones, tractores y camionetas que transportaban herramientas para trabajar la tierra, grupos electrógenos, freezers y un camión con maderas y otros elementos para construir. Sin embargo, las rápidas acciones de los vecinos de la zona y la intervención de las fuerzas de seguridad y la Justicia lograron evitar la usurpación de esos terrenos que pertenecen a "Minoridad y Familia" como parte del legado del Ing. Otamendi.

Queda claro que este muchacho no es un lobo solitario, sino la avanzada de un modelo agropecuario en ciernes, como ya hemos anticipado en anteriores editoriales.

De modo que la invitación a reflexionar acerca de si la política tiene una idea de la real dimensión de nuestra actividad por un lado y por el otro, para qué o en qué quieren convertir al Mercado Central, que debería ser la vidriera nacional e internacional de nuestra producción.

También sobre el papel que juegan las entidades que se arrogan la representación gremial empresaria, en nuestro caso por la frutihorticultura.

Hace unos días, Marioto, otro personaje oficialista confesó que Alberto Fernández fue el catalizador que posibilitó la fusión de peronistas de todos los pelajes y con ello el triunfo sobre Cambiemos. Al día de hoy estamos comenzando a reparar, apenas, en las diversas propuestas que aquellos pelajes expresan, pero el objetivo que se propusieron lo han conseguido.

La cuestión es, si nuestro sector frutihortícola, que también cuenta con personajes de todos los pelajes tendrán en su conjunto la capacidad de encontrarse para definir una estrategia en defensa propia y para proyectar la actividad, interna y hacia el exterior, impulsando temas que hagan al desarrollo y crecimiento y que vayan más allá del discurso solamente referido a la cantidad de empleo y la generación de alimentos, que refieran a negocios que se pueden hacer, tal como tantos otros países vecino que cuentan desde hace décadas con políticas de Estado en frutihorticultura.

¿Cómo puede ser que la UTT (Unión Trabajadores de la Tierra) y tantas otras entidades de micro productores tengan representación en diferentes organismos del Estado Nacional y nuestro sector tradicional no ocupe ninguna silla, que no haya un referente de peso que nos represente y a la ves que represente un proyecto frutihortícola de una masa productiva que ya está en marcha?

No hace falta ir muy lejos, nuestro países vecinos lo están haciendo, desde hace años y les va muy bien.

Entidades representativas tenemos, hace falta la voluntad de auto convocarse, fuera de un espacio estatal.

Tengo la ilusión de poder verlo.